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Hablemos sobre el autismo

Aprovechando que esta semana se celebra el día internacional del Síndrome de Asperguer, queríamos resolver en esta entrada algunas dudas frecuentes que existen sobre el autismo.

Lo primero que hay que aclarar es, que el autismo no es una enfermedad, aunque en muchas ocasiones puede verse asociado a diferentes tipos de trastornos (neurológicos, fisiológicos, mentales, entre otros), que acentúan las dificultades que la persona puede sufrir en relación a su adaptación y participación social.

¿En qué consiste?

Se trata de una condición que afecta al modo en el que una persona ve el mundo, procesa la información y actúa recíprocamente con otras personas.

Los niños con TEA tienen problemas en:

 

  • el lenguaje corporal y el contacto visual
  • las interacciones sociales
  • crear amistades y mantenerlas
  • las percepciones sensoriales
  • el comportamiento rígido
  • intereses intensos y poco habituales

 

En los niños de 1 a 3 años, los padres pueden notar:

  • retrasos en el habla
  • usar solo muy pocos gestos (saludar, dar palmas, señalar)
  • no responder cuando alguien los llama por su nombre
  • evitar el contacto ocular
  • no compartir la diversión ni los intereses con otras personas
  • formas inusuales de mover las manos, los dedos o el cuerpo entero
  • estar muy centrados o unidos a objetos inusuales
  • incapacidad para imitar o simular (o muy poca capacidad)
  • intereses sensoriales inusuales
  • rituales, tales como repetir algo una y otra vez o alinear objetos

Es posible que los síntomas leves no se reconozcan hasta que el niño sea mayor o tenga problemas:

  • al formar amistades
  • en el juego simbólico o de simulación (jugar a ser otra persona)
  • en saber cómo actuar en distintas situaciones sociales
  • por intereses inusuales e intensos en temas o actividades específicos

No hay dos personas con TEA que tengan los mismos signos y síntomas. Hay muchas cosas que pueden influir, como los retrasos en el lenguaje, los problemas de razonamiento y de aprendizaje y los desafíos en su forma de comportarse. Por este motivo, el autismo se describe como un “espectro.”

 

¿A qué es debido?

Parece claro que hay fundamentos genéticos en el autismo, pero, contrariamente a lo que ocurre, por ejemplo, con otras alteraciones que presentan una base genética claramente identificada, como el Síndrome de Down, no puede establecerse que sean los mismos en todos los casos. Parece que existen diferentes genes implicados en diferentes tipos de Autismo y que todo esto se ve afectado por factores ambientales que alteran la genética.

 

¿Tienen discapacidad intelectual estas personas?

La mayoría de las personas con TEA (más de las tres cuartas partes) tienen asociada una discapacidad intelectual de severidad variable y, también con cierta frecuencia, presentan uno o varios trastornos asociados, que complican su adaptación social e interfieren en su desarrollo personal. Sin embargo, hay algunas personas con TEA que no presentan una discapacidad intelectual asociada, y tienen un funcionamiento intelectual que se sitúa en la media de la población, o es superior a la misma. Este es el caso de las personas con Síndrome de Asperger.

¿Cuál es el tratamiento?

Cuanto antes se inicie el tratamiento en un niño con TEA, mucho mejor. En función de las necesidades del niño, su tratamiento puede incluir terapia de conducta, logopedia, terapia ocupacional, medicación y ayudas adicionales en el aprendizaje escolar. EL objetivo del tratamiento consiste en ayudar a los niños a:

 

  • comunicarse mejor
  • jugar con los demás y desarrollar sus habilidades sociales
  • reducir comportamientos como las conductas agresivas o repetitivas
  • saber estar seguros y cuidar de su propio cuerpo

 

La atención temprana es la mejor herramienta para mejorar la calidad de vida y el desarrollo de estas personas, de forma que se minimizan todas las barreras sociales y comunicativas que el trastorno presenta. Además, a lo largo de la vida son vitales las intervenciones psicoeducativas en sus habilidades sociales y comunicativas, no sólo desde la escuela, sino también desde casa.

¿Cómo debe ser su educación? ¿Sirve la inclusión en estos casos?

La inclusión social es una de las claves para lograr una mejora de la calidad de vida de las personas con TEA y un factor esencial para incrementar sus capacidades de adaptación, su desarrollo personal y su calidad de vida.

¿Pueden desarrollar una vida normal?

Hay diferentes grados por lo que dependiendo del grado tendrán más necesidades de apoyo y de intervención, y más o menos problemas a la hora de minimizar barreras. Parte de la  intervención se orienta a intentar desarrollar al máximo las habilidades sociales y comunicativas. Pero el grado de adaptación no depende tanto de la capacidad de la persona sino de las oportunidades que tenga en el entorno y lo que éste le pueda ofrecer y cómo le comprenda y pueda adaptarse a sus dificultades.

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